DESDE EL SABADO 24 DE MAYO... UN ESPACIO DE TV DIFERENTE (VEA UN AVANCE)

Las expectativas del consumo a la baja (Comentaré este tema dentro de poco en el blog...)

23 mayo 2008

Chicos de plástico : Los ecuatorianos hemos descubierto las bondades del crédito… pero ¿sabemos utilizarlo?

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Por: Julio José Prado


“Buenos días, usted ha sido pre-seleccionado como socio de nuestra nueva tarjeta de crédito”. – Gracias, pero no me interesa, ya tengo dos. – No se preocupe no tiene costo y no tiene que hacer ningún trámite… ¿A qué dirección se la hacemos llegar? ¿Su esposa no querrá una también?


Las tarjetas de crédito nos facilitan la vida. Compramos con más libertad, diferimos los pagos a varios meses, y empujamos nuestras preocupaciones financieras hacia el futuro. Pero esta es un arma de doble filo. En manos inexpertas, tener demasiado crédito puede ser tan perjudicial como no tenerlo ¿Manos inexpertas? Sí, los ecuatorianos recién estamos comenzando a conocer lo que es el crédito de consumo. Antes del año 2000, pensar en una deuda para comprar un electrodoméstico o pagar las cuotas del vehículo con tarjeta de crédito, era casi imposible. Pero la economía se ha ido estabilizando, lo que en el mundo del crédito se traduce en un aumento exponencial de las tarjetas.



VIDEO SOBRE LAS TARJETAS DE CREDITO EN ESTADOS UNIDOS Y LOS INTERESES QUE SE COBRAN... (MIRE EL PARECIDO CON EL ECUADOR)



Viviendo “de prestado”

La cantidad de tarjetas de crédito existentes en el mercado no variaron significativamente sino hasta el 2004, pues antes de este año la cifra se mantuvo alrededor de los 500.000. Para inicios del 2006, la cantidad de tarjetas emitidas ya había sobrepasado el millón, y actualmente nos acercamos a los 2,2 millones. Claramente la estrategia de las emisoras de tarjetas durante estos últimos tres años, fue “inundar” al mercado con plástico. Detrás de esto hay dos posibles explicaciones: 1) La estabilidad económica permitió que más gente quiera -y pueda- tener acceso a tarjetas de crédito que antes eran privilegio de pocos; 2) Los prerrequisitos para obtener una tarjeta se flexibilizaron. En el Ecuador hay un poco de las dos cosas -mejores condiciones económicas con menos requisitos- y como resultado más de 1 millones de nuevas tarjetas incorporándose cada año.

¿Es esto bueno o malo para la economía? Las tarjetas de crédito/consumo son solo un medio pago. Lo que se ofrece a los consumidores es mayor facilidad para realizar compras, pues reduce la restricción presupuestaria otorgando un crédito “inmediato”. Por el lado de la oferta, el nivel de ventas sube y se dinamiza la economía. Desde el punto de vista del sistema financiero -además de los beneficios evidentes- las tarjetas son un importante medio para generar una historial crediticio que sirve para otorgar o negar créditos de mayor tamaño (vivienda, comercial, etc…). En principio es un buen negocio para todos, pero finalmente todo depende de la utilización.


¿Corriente o diferido?



El buen uso de las tarjetas de crédito permite un mejor manejo de los ingresos familiares, ya que no hay que esperar a fin de mes para hacer ciertas compras. Lo anterior es cierto, sobre todo, cuando se utiliza crédito corriente, pues este debe ser pagado a finales del mes y no representa una alta carga financiera. Pero claro, siempre hay la tentación, o la necesidad, de diferir el pago más allá del crédito corriente, y si bien la transacción es exactamente la misma desde el punto de vista práctico, los costos del crédito corriente vs el diferido o el rotativo son diferentes. Cuando un saldo entra al diferido no solo se cobra una tasa mayor, sino que además comienzan a regir otros costos (por ejemplo: 1% interés adicional en Diners, y 3,5 dólares de mantenimiento en Visa y Mastercard, a parte del interés).

Estos costos adicionales, son manejables para los usuarios siempre que el financiamiento no exceda su capacidad de pago mensual. En otras palabras, un pequeño porcentaje de diferido y rotativo es bueno, pero el problema se da cuando se van acumulando saldos atrasados y los costos financieros suben (ahí se entra en un círculo vicioso: se pagan solo los mínimos, se acumula el saldo, sube el interés y cada vez es más difícil pagar la deuda). ¿Está sucediendo esto el Ecuador?

Como es lógico, con más tarjetas en el mercado el volumen de crédito ha subido. Eso es perfectamente comprensible en una economía que viene recuperándose de la crisis económica, y que tiende a gastar más a medida que sube el ingreso real (porque ha caído la inflación). Pero una lectura más cercana a la estructura del endeudamiento puede decirnos algo más.

El crédito corriente representaba en el año 2004 el 32% del total y en lo que va del año ha bajado al 21%. Los ecuatorianos están recurriendo en forma creciente al crédito diferido y rotativo. El saldo total (es decir, lo que falta por pagar) registrado hasta el primer trimestre de este año era de 1600 millones de dólares, y todos meses el saldo total va creciendo, lo que significa que se está contratando nueva deuda pero que no se está pagando la totalidad de la misma. ¿Cuál es el riesgo?

Por lo pronto, los tarjetahabientes están cancelando sus deudas con intereses altos, acogiéndose a la opción del diferido pero la morosidad no ha subido en forma anormal. Se mantiene en niveles del 5% promedio, lo cual es una muestra de que las cuentas se están pagando… tarde pero se están pagando.


Las estrategias

Entonces, ¿hay o no, un problema de endeudamiento excesivo? Cuando las economías atraviesan por periodos de “calma”, es decir que existen perspectivas positivas, y los indicadores macroeconómicos están relativamente estables, como en el caso del Ecuador de los últimos tres años, los problemas no se hacen evidentes. Pero bajo la superficie hay algo que se está cocinando, y hay que comenzar a tener cuidado porque ligeros cambios en las condiciones económicas (precio del petróleo, remesas, inflación, variación en tasas de interés), pueden elevar el nivel de morosidad y comenzar a generar problemas a los operadores de crédito, quienes a su vez restringirían el crédito y los plazos.

Pero, tanto los bancos como las tarjetas de crédito, parecen haber asimilado las lecciones de la dura crisis de 1999, y por tanto, las provisiones han crecido como una medida de precaución. Actualmente, Pacificard tiene provisiones por 6,5 millones que representa el 78% de su utilidad neta; Diners Club, tiene provisiones por 20 millones que representan el 76% de utilidad neta.

El consumo de tarjetas ha crecido muy rápidamente, y ya no es tan fácil colocar nuevo plástico. Por lo que las estrategias de los emisores, irá cambiando hacia elevar el consumo promedio por tarjeta. Esto está bien, pero también sería interesante que se vaya “educando” sobre el uso del crédito, y cómo evitar sobreendeudarse.

09 mayo 2008

SIRVE O NO EL RIESGO PAÍS?

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Uno de los conceptos que más se escucha cuando hablamos de inversión es el Riesgo País. Famoso concepto, totalmente inútil según algunos analistas, pero muy utilizado por empresarios e inversionistas de todo el mundo. ¿Qué hay detrás del Riesgo País?

En definitiva todo se puede reducir a la siguiente pregunta: ¿Qué diferencias existen entre la industria de celulares en Suiza e India? Desde cierto punto de vista -bastante restringido por cierto- podríamos decir que la industria de celulares de Suiza e India son en esencia bastante parecidas. En ambos países se satisface una necesidad, la comunicación. En ambos países están presentes los mismos competidores, Nokia, Sony Ericsson, Motorola, etc… Posiblemente los consumidores de Suiza sean diferentes a los de India, pero en el fondo esto es irrelevante porque una empresa que busque invertir en India o Suiza con seguridad está pensando más en la exportación y no tanto en el consumidor local. Es decir que, en esencia, las industrias de telefonía móvil de Suiza e India son bastante similares en cuanto a la forma en la que se lleva a acabo el negocio. Pero entonces ¿Qué diferencia existe? La respuesta se cae por su propio peso: la una está en India y la otra está en Suiza. Y detrás de esa simple comparación geográfica hay una serie de implicaciones.

Invertir en una industria X en la India, es hoy por hoy más riesgoso que invertir en la misma industria X en Suiza. Porque los mercados financieros son más inestables, porque hay más inferencia política en la economía privada, porque la corrupción en los trámites es menor en Suiza, etc…(desarrollaremos esto más adelante). Y entonces, si bien las empresas son esencialmente iguales, las condiciones en las que se desarrollan no lo son. Definitivamente hay más riesgo al estar en India que en Suiza, y los inversionistas esperan que se les compense por aquello.

Pensemos en un ejemplo más cercano. ¿Qué diferencia a la industria de rosas de Colombia y Ecuador? En esencia muy poco. E incluso se puede decir que las flores ecuatorianas son de mejor calidad (más coloridas, más durables, más largas, etc…), pero cuando el inversionista extranjero invierte en Ecuador va requerir un nivel de rentabilidad mayor que le compense por el riesgo de no poder sacar sus flores a tiempo cuando hay paros, o por la falta de carreteras de primer orden, o porque los tramites aduaneros son lentos, o porque no tenemos un TLC con EEUU. La rosa del Ecuador es mejor, y sin embargo tenemos un mayor “castigo” por parte de los inversionistas. Ese, es el Riesgo País.

Formalmente, el Riesgo País, representa la repercusión potencialmente adversa del ambiente de un país sobre los flujos de efectivo de la empresa. Lo que dicen los empresarios/inversionistas es, cuánto rendiría este proyecto en algún lugar donde el riesgo país, sea bajo, y cuánto va a rendir aquí… Esa diferencia debe ser compensada por una tasa de retorno de la inversión más alta. ¿Qué pasa si no se “compensa” al inversionista? Simplemente elegirá no hacer el negocio en el país dónde un mayor riesgo no se compensa con una mayor rentabilidad.

Entonces, el Riesgo País es muy útil no solo para los inversionistas extranjeros (que saben cuanto deben cobrar “adicional”), sino también para los empresarios nacionales que buscan por ejemplo encontrar un financista internacional o que quieren generar una alianza estratégica con una empresa extranjera. En este caso, el riesgo país les permite saber qué nivel de rentabilidad deberán obtener si desean hacer un negocio con el financista o una alianza con una empresa.


¿Cómo se mide?
Aquí es dónde se complica, porque como uno puede imaginar, tener una medida de variables que son muchas veces intangibles es difícil. De cualquier forma una de las medidas más aceptadas a nivel mundial es la que calcula JPMorgan, llamada el EMBI (Emerging Market Bond Index).

Para su cálculo se toman en cuenta una gran cantidad de variables económicas y no económicas: el crecimiento de la economía, la estabilidad macroeconómica, la estructura del presupuesto del Estado, el clima de negocios, la conflictividad política, la apertura económica, los tratados de respeto a la inversión, entre muchos otros factores.

Con esos datos JPMorgan confecciona el EMBI que arroja un índice en puntos. Por ejemplo, 550 puntos representan una tasa de 5,5%; es decir que un inversionista exigirá 5,5% más de rendimiento del capital en una inversión.

Hay dos objeciones principales al uso del EMBI (seguramente se pueden pensar en otras más):

1) Es un índice calculado por una empresa privada. Aunque hay otros índices que sirven para medir el riesgo país casi todos son realizados por calificadores de riesgo privadas.

2) Se dice que los bonos de los EEUU, que son llamados como “libres de riesgo” en realidad no lo son. Lo que se argumenta generalmente aquí es que si bien esos bonos no son de riesgo cero, tienen un riesgo calculado y esperado, ya que el riesgo de no pago por parte del Gobierno de EEUU es extremadamente bajo, lo que no sucede con los bonos de otros países (basta ver la historia reciente de América Latina).

26 abril 2008

¿SERÁ UNA RECESIÓN MUNDIAL?

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En resumidas cuentas hay dos formas de abordar esta pregunta:







1) La crisis en Estados Unidos no va a tener un gran impacto en la economía mundial porque ahora hay nuevos jugadores que hacen un contrapeso.




2) Si hablamos tanto de economía globalizada y un mundo plano, entonces es ilógico pensar que una recesión en la economía más grande del planeta no tenga un gran efecto negativo global.


¿Se puede “deslindar” el mundo de la recesión en EEUU?


Como hemos comentado en otros artículos de la Revista Perspectiva (por ejemplo, “Los nuevos titanes”, de mayo 2007, recuerde que puede encontrar estos artículos en http://www.ideinvestiga.com/), los países en desarrollo, especialmente, India, China, Brasil, México, (pero muchos otros de menor tamaño también), se han convertido en los últimos 10 años, en actores extremadamente importantes de la economía mundial. Generando nuevas fuentes de ingresos, atrayendo inversiones, exportando, y sobre todo importando cada vez más. Por ejemplo, las exportaciones de los países en desarrollo representaban solo el 25% del PIB mundial en el año 1990, actualmente representan el 50%.

Lo interesante de este nuevo orden mundial es que si bien las exportaciones hacia EEUU cayeron el año pasado, las exportaciones hacia los países en desarrollo subieron. Durante 2007, las exportaciones de China a EEUU crecieron solo en 5% mientras que crecieron al 60% hacia el conjunto de países en desarrollo. La mitad de las exportaciones de China van hacia países en desarrollo. No solo es China, parece que este es un negocio de ida y vuelta, porque las exportaciones de los países en desarrollo también se están diversificando, y ahora el comercio entre países “pobres” representa más del 50% del total. Además, la participación de los países en desarrollo en el PIB y en las exportaciones mundiales ha crecido en forma acelerada en los últimos años (ver gráfico), lo cual hace que el mundo sea menos dependiente de los ciclos económicos de las potencias tradicionales. Las exportaciones de los “cuatro titanes” hacia EEUU representaron respectivamente solo el 8% del PIB de China, el 4% del de India, 3% del brasilero y el 1% del ruso. Conclusión: el mundo se está separando de las grandes economías desarrolladas y aparentemente puede sobrevivir relativamente bien ante una recesión en Estados Unidos ¿o no?



EEUU sigue siendo la economía más grande del mundo.

Sí, es cierto que se han producido fuertes cambios en el orden económico mundial pero Estados Unidos sigue siendo el líder. Es el mayor consumidor del planeta y varios países siguen siendo altamente dependientes de lo que ahí suceda o deje de suceder. Notablemente, los países de América Latina, que exportan entre el 25 y 50% hacia allá. Por lo tanto, resulta poco realista pensar que el mundo logrará “deslindarse” de la recesión con toda facilidad.

Una primera muestra de lo importantes y correlacionadas que están las economías del mundo con la norteamericana se dio hace muy poco tiempo. El lunes 17 de marzo de este año, JPMorgan adquirió el banco estadounidense Bear Stearns, a precio de “remate”, eso evitó la quiebra de este último, pero envío una seria advertencia al mercado sobre la precaria situación del sistema financiero estadounidense. Como consecuencia, la pérdida de confianza en el dólar se acentuó, y produjo una devaluación muy fuerte frente al Euro, lo que llevó a la cotización de esta moneda a 1,59. Esta nueva caída del dólar generó una debacle a nivel mundial en las bolsas (en un solo día!): Japón -3.7%, India -7%, Europa -4%, Hong Kong -5%. La acciones de los bancos más grandes del mundo (Deutsche Bank, Barclays, HSBC, PNB Paribas, Paris Societé Generale…), tuvieron pérdidas de hasta el 10%. Y eso no es todo, hasta el cierre de esta edición los mercados financieros especulaban que la cotización llegaría fácilmente a los 1,65 a iniciar abril… (Si aplicamos nuevamente el asunto de que la economía es una profecía auto-cumplida, el dólar se devaluará aún más de lo esperado).



En conclusión, existen nuevos actores en el mundo que pueden hacer un contrapeso frente a una caída de la economía de EEUU. Es decir que los efectos pueden no ser tan fuertes como en recesiones pasadas, pero indudablemente habrá fuertes desequilibrios en la economía mundial, ya que EEUU no ha perdido su papel protagónico.


Pero el problema del mundo va más allá; como nunca antes hay una serie de factores que están generando una fuerte especulación en los mercados del mundo. El dólar se desploma, el petróleo y el oro se disparan, y los alimentos desaparecen de las perchas (sobre el tema de alimentos sugerimos revisar la edición de la Revista Perspectiva de marzo 08). Todo apunta a que el sistema monetario internacional está entrando en una fase de transformación



08 abril 2008

¿QUÉ TAN FUERTE ES LA RECESIÓN EN EEUU?

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LA BURBUJA Y SU EXPLOSIÓN...




Que Estados Unidos vive un precario equilibrio, no es ninguna novedad. Desde hace varios años, los analistas de todas partes del mundo han anticipado que el mantener un déficit fiscal alto combinado con un déficit comercial también elevado, era insostenible. En algún momento el delicado equilibrio se iba a romper, pues los estadounidenses seguían gastando muchos más de lo que tenían. Para muchos, el tema era sencillo: se puede mantener un nivel de consumo alto mientras exista el financiamiento necesario, y como la mayoría de países del mundo están dispuestos a prestarle dinero a Estados Unidos, pues no había mucho por qué preocuparse.

Pero parece que ese delgado equilibrio, sostenido básicamente por el hecho de que todos confiamos en el dólar y en la solidez de la economía más grande del mundo, parece estar quebrantándose. Las presiones sobre la economía de EEUU, vienen tanto por el lado interno como externo, y las expectativas de recesión son cada vez mayores. ¿Qué detonó este cambio en las percepciones?... Sí posiblemente acertó: el muy anunciado y publicitado estallido de la burbuja inmobiliaria.

Comencemos por el principio: ¿Cómo se infló la burbuja? Durante varios años, los intereses en Estados Unidos fueron extremadamente bajos. Las autoridades monetarias, llegaron a bajar la tasa de los Bonos del Estado hasta el 1% en el año 2004; lo que buscaban era estimular los préstamos y revitalizar la economía que se había desplomado en el año 2001. Y el resultado fue justamente ese, las personas comenzaron a demandar más créditos y los bancos dieron todas las facilidades necesarias. Como suele suceder, una de las inversiones más rentables cuando hay dinero abundante es la construcción (el sector inmobiliario en general). Más gente comenzó a construir y demandar casas, los precios del mercado inmobiliario crecieron en forma acelerada, y eso a su vez permitió que más gente se endeude utilizando el alto valor de sus viviendas como una garantía bancaria. En definitiva, hubo cada vez más gente construyendo, porque era un negocio rentable, pero bastaba un ligero cambio en las percepciones para que la euforia se frenara.

¿Cómo se derrumbó la burbuja? No está muy claro el momento preciso en el que cayó el mercado inmobiliario. Generalmente las burbujas toman varios años en formase pero el desplome suele ser mucho más rápido e imprevisto. Puede que el detonante haya sido el alza incontrolable del precio del petróleo y la energía. O un cambio en las expectativas económicas generales. Lo cierto, es que el nivel de endeudamiento de las familias norteamericanas había llegado a un punto insostenible, pasando del 90% del ingreso familiar disponible en 2000 a casi el 130% del ingreso en 2007. Ante los primeros signos de enfriamiento en el mercado inmobiliario, los bancos comenzaron a restringir el crédito, lo que agudizó los problemas para pagar las hipotecas. Las personas comenzaron a vender sus viviendas, pero ahora había menos euforia por comprar (y menos dinero), lo que originó una sobreoferta, y un desplome del precio de las casas que todavía no parece haber llegado a su punto más bajo.


Para complementar el análisis recomiendo este video de la BBC sobre la recesión y la crisis inmobiliaria (en inglés)





Continuemos con nuestro análisis...



¿QUÉ TAN FUERTE ES LA RECESIÓN EN EEUU?

Pocos días después del crack bursátil de 1929 (la mayor crisis registrada de toda la historia), la Sociedad de Economistas de Harvard escribió que “una severa depresión está fuera de todas las probabilidades”. En marzo 2001, según una encuesta de la revista The Economist, el 95% de los economistas de Estados Unidos creían que no existiría una recesión, pocos meses después hubo una recesión. Hoy por hoy, una gran mayoría de analistas no pronostican una recesión severa durante el año 2008; pero como hemos visto, los analistas se equivocan seguido, y al parecer los mercados comenzan a apostar por una recesión más fuerte de la que se estimaba hace un par de meses.

Para quienes analizamos la economía de EEUU desde fuera, y sin un conocimiento tan profundo sobre el tema, no nos queda mucha duda que todo apunta hacia una recesión. Lo importante sería entonces saber qué tan fuerte y duradera será esta, pues esto nos permitirá tomar decisiones empresariales más adecuadas. Para ello, debemos fijarnos qué tan profundos son los desequilibrios que hay en la economía norteamericana.

Ya han existido caídas inmobiliarias antes, pero la situación actual parece diferente al pasado, porque la crisis inmobiliaria es la causa no la consecuencia. Eso cambia el panorama, porque puede afectar directamente sobre las expectativas de los consumidores, y sobre el consumo real de las familias, que es -de largo- el componente más fuerte del PIB norteamericano (y mundial, si reconocemos que este es el país que más consume e importa). Si no le parece que este hecho sea relevante, piense en la vivienda que actualmente usted posee. ¿Qué tan importante es dentro de su patrimonio familiar? Posiblemente muy importante. La vivienda es vista por las familias como una reserva de seguridad; en caso de una mala jugada del destino siempre se puede contar con un techo donde dormir, o con la posibilidad de alquilar/vender, sabiendo que el valor de nuestro activo se ha apreciado o al menos mantenido. Si el precio de las viviendas colapsa, como está sucediendo en EEUU, un importante puntal de la confianza de las familias se viene abajo, e inmediatamente ellas reaccionan restringiendo su consumo.

Eso es justamente lo que está sucediendo. El Índice de Confianza del Consumidor, se ubicó en el mes de marzo 2008 en su punto más bajo de los últimos 15 años (69 puntos), y se estima que podría caer aún más debido al aumento del precio del petróleo (que hasta el cierre de esta edición ya había superado los 115 dólares/barril). Las últimas cifras de empleo tampoco son alentadoras, pues se han anunciado recortes de personal en empresas a lo largo de todo el país, y el sector de la construcción continúa en su debacle con un alza del 71% en las hipotecas impagas respecto al año pasado.

En el lado positivo (o menos negativo en realidad), la inflación se ha mantenido muy baja en Estados Unidos, evitando que la reducción en el consumo de los hogares sea más fuerte. La devaluación del dólar está haciendo que todas las exportaciones de EEUU crezcan en forma acelerada, pero estas solo representan el 12% del PIB frente al 70% que representa el consumo interno. Por lo pronto, la caída de precios solo involucra el sector inmobiliario y algunos sectores relacionados, pero el mercado de valores (la bolsa) mantiene un nivel de ganancias “saludable”, lo que ha permitido que las pérdidas inmobiliarias se compensen parcialmente. Finalmente el Gobierno, inyectará una gran cantidad de dinero en forma de créditos, y los bancos están reestructurando hipotecas vencidas para frenar en algo la caída del sector (y la inminente sobreoferta de viviendas que nadie puede ni quiere comprar).

Varios analistas sugieren que la crisis inmobiliaria está encapsulada y se logró controlar a tiempo, sin embargo, cada vez hay más publicaciones especializadas que esperan un ajuste –hacia abajo- todavía más fuerte, porque la sobreoferta de casas sigue siendo muy alta. Para el Ecuador, el principal temor está asociado con la reducción del consumo interno y por tanto de nuestras exportaciones hacia EEUU. Algunos estudios sugieren que el impacto de una crisis en el sector inmobiliario genera un impacto negativo en el consumo dos veces más fuerte que una crisis financiera; si eso es cierto, estamos en problemas porque en el año 2001 (crisis financiera), la demanda interna de EEUU cayó un 4% lo que generó una reducción de las importaciones de 11%... En pocas palabras, el impacto sobre nuestras exportaciones puede ser mucho más fuerte ahora, que en el 2001.



Para terminar, un video (EN ESPAÑOL) sobre algunas de las medidas que ha implementado el Gobierno de Bush para tratar de frenar la recesión. Algunos piensan que estas serán suficientes para deterner la debacle, pero los cada vez hay más analistas pesimistas que estiman que una recesión profunda es inevitable durante este año.

31 marzo 2008

PRECIOS ALTOS: ¿QUIÉN PIERDE?

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El aumento de precios hace de la agricultura un negocio rentable. ¿No será esta una segunda oportunidad para los agricultores del mundo y los países agrícolas?

Nuevamente nos encontramos con una ironía. Si uno ve la respuesta de los Gobiernos a nivel mundial, se puede concluir que la mayoría piensan que los precios altos son malas noticias. Esta conclusión se obtiene tan solo con observar las políticas emprendidas: países como Argentina, Marruecos, Egipto, México, China y Ecuador han puesto controles de precios sobre una gran cantidad de alimentos. Otra gran cantidad de países han puesto restricciones o cuotas a la exportación de alimentos para no afectar la “seguridad alimenticia” (India, Vietnam, varios países de Europa del Este). Y finalmente algunos países, como Rusia y Argentina, han puesto los dos tipos de controles (tanto a nivel de mercados internos como de exportaciones). No hay duda de lo que opinan los Gobiernos… pero ¿es realmente tan mala la subida de precios?

Como dijimos, los precios de los commodities durante los últimos 100 años han venido bajando en forma paulatina. Esto ha hecho que la producción agrícola sea cada vez menos rentable, y ha condenado a gran parte de los países agrícolas ha subsistir en mercados poco dinámicos. El efecto a nivel mundial ha sido un empobrecimiento de los campesinos. Ahora, con un aumento de precios de los productos agrícolas, posiblemente los campesinos puedan finalmente volver a tener un negocio rentable, invertir en tecnología, y comenzar a salir adelante. ¿No será esta una segunda oportunidad para la agricultura -y los agricultores- del mundo? Es una reflexión que no hay como despreciar, porque lo que se está haciendo a nivel mundial es justamente limitando esa prosperidad agrícola.

Lamentablemente, las cosas en economía no son tan sencillas de resolver. Si bien la agricultura mundial podría beneficiarse de precios más altos, ¿qué pasará con los consumidores? Ese lado de la ecuación es muy importante, quizás el más importante, porque la oferta no genera automáticamente demanda. Precios más altos implican menor ingreso real para los consumidores y eso significa una disminución en las compras.

Según Gary Becker, premio Nóbel de economía: si los precios de los alimentos suben en un 33%, los estándares de vida en países ricos se reducirían en un 3%, pero en los países muy pobres se reducirían en un 20%.


Si tenemos en cuenta que 1/3 de la población mundial (2.5 billones de personas), están relacionadas con la agricultura, uno podría pensar que la pérdida de bienestar en el consumo se puede compensar ampliamente por el aumento de ingreso de los campesinos; pero no es así. Según un estudio de Gary Becker, premio Nóbel de economía (tomado de la Revista The Economist): si los precios de los alimentos suben en un 33%, los estándares de vida en países ricos se reducirían en un 3%, pero en los países muy pobres se reducirían en un 20%.

Se aprecia que los precios de los alimentos están subiendo a un ritmo del 12% anual en los países en desarrollo, mientras que solo suben al 2% anual en países desarrollados. Ahí es dónde los Gobiernos tienen motivos para estar preocupados, y de hecho todos deberíamos estar preocupados ante estas cifras. Indudablemente algo hay que hacer… pero cuidado, el remedio puede ser peor que la enfermedad.

Una política económica que NO se debería implementar es la siguiente: poner controles de precios en forma indiscriminada, sin base técnica y durante largos períodos. Una medida como esa puede ayudar si se hace en forma controlada, muy limitada y con productos específicos que estén sujetos a una especulación temporal. Si se hace a gran escala, genera desabastecimiento de los mercados, precios aún más altos, y campesinos descontentos porque no logran cubrir sus costos de producción (que siguen subiendo de precio a diferencia de los productos que ellos cultivan). Si al control de precios, se le agrega una política de aumento del Gasto, aumento de subsidios y aumento de salarios, lo que estamos haciendo es echar más leña al fuego, ya que se genera un aumento de la demanda muy alto pero como no hay oferta suficiente la presión sobre los precios puede ser insoportable. Lamentablemente, lo más seguro es que los Gobiernos opten por alguna de estas opciones, porque son políticamente “correctas”.

Un tradeoff inesperado

La generación de incentivos para que la gente cambie la gasolina por biocombustibles, que parecía una medida lógica y solicitada a gritos por muchos grupos ambientalistas, ha generado fuertes distorsiones en los mercados mundiales. Pero el alza inédita en el precio de los commodities no viene solo por la “moda verde”. Hay cambios estructurales en los hábitos de consumo de la población mundial, que gracias a un aumento de la riqueza promedio está demandando productos como la carne y leche que antes no eran parte de su dieta. Además, al tener un mundo más urbano, es necesario alimentar cada vez a más gente que se ha desplazado hacia las ciudades.

Los Gobiernos, posiblemente con la mejor voluntad, han generado políticas que están agravando la situación, ya sea por el lado de los subsidios al maíz y al etanol, o por el lado del control de precios y restricción de exportaciones e importaciones. Muchas de esas medidas deberán ser revisadas si se desea reestablecer ciertos equilibrios. Pero en realidad el fin de la escalada de precios parece lejana. Es posible que debamos acostumbrarnos a un mundo donde el pan de cada día sea más caro, a menos que estemos dispuestos a quitar el pie del acelerador sobre los biocombustibles. Lamentable, porque ese es un tradeoff que muchos que no hubiésemos querido tener…

Precios altos: otros culpables.

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Cuando el Gobierno entra en juego.


Un video en inglés sobre los efectos de los subisidios e incentivos sobre el Etanol y las cosechas de maíz.

Culpar solamente al etanol, a la renovada conciencia ambiental, o al aumento del ingreso a nivel mundial, no es totalmente justo. En condiciones “normales”, el aumento de la demanda de maíz para fabricar etanol, haría que más gente se dedique a sembrar maíz, lo cual aumentaría el precio del maíz, pero como vimos también subiría el precio del trigo porque hay escasez. Hasta aquí no hay nada raro… esto es exactamente lo que ha sucedido en el mercado.

Pero, aquí es donde la cosa se complica. Si el precio del trigo (y de otras cosechas que se han dejado de lado) comienza a subir, eso generaría un incentivo para que nuevos productores ingresen al mercado de trigo para ganar ese beneficio adicional generado por los altos precios y la poca competencia. En el mediano plazo (un par de años), las personas que se dedicaron solo al maíz, se darían cuenta que hay oportunidades interesantes que dejaron atrás en el trigo y que ahora el mercado del maíz se está saturando…. Esta dinámica que parece complicada en el papel, es exactamente lo que que ha venido sucediendo siempre en la agricultura, y por eso es que los precios de productos del campo han sido bastante estables durante los últimos 100 años. ¿Por qué no funciona este sistema ahora?

Aquí entran en juego los Gobiernos. Como ya dijimos, el tema ambiental está de moda, y por lo tanto hay muchos réditos políticos si un gobierno se muestra como ambientalista. Bajo esa lógica, y con muy buena fe, los Gobiernos de varios países, subsidiaron desde hace unos 3 o 4 años, todos los proyectos que tengan que ver con los biocombustibles. En EEUU y Europa, por ejemplo se ofrecen fuerte deducciones de impuestos a quienes pongan plantas que conviertan el maíz en etanol. Y además se ofrecen grandes ventajas para los agricultores que produzcan maíz destinado a ser convertido en combustible.

Y entonces, un proceso de cambio que debía haberse generado en forma paulatina, generó un boom de demanda de cereales, y una escasez casi inmediata de trigo y soya. Si bien, el valor total de la producción del mundo ha crecido (como vimos en el gráfico 2), la composición ha cambiado. En pocas palabras el mercado no estaba listo para un cambio tan radical.

Otro “error” que se le puede atribuir a las políticas públicas y que ha contribuido en forma decisiva para el desequilibrio de los mercados, es la restricción de importación de biocombustibles baratos. En EEUU, por ejemplo, existe un arancel de 54 centavos de dólar por cada galón de etanol importado desde Brasil. Esto se hace con el objetivo de proteger a los productores locales y favorecer a la industria naciente del etanol de Estados Unidos que no es tan competitiva (¿no se le suena conocido este argumento?). El etanol de Brasil es más “limpio” que el de EEUU, y se produce a un costo mucho menor y el precio de venta al público sería más bajo... con esto se lograría reducir en forma significativa la presión sobre los precios de los alimentos.

Pero no solo está el tema de proteger al productor. La industria de los biocombustibles representa para Europa y EEUU, un tema de seguridad nacional y de estrategia geopolítica. Al subir el precio del petróleo, los países miembros de la OPEP ganan mayor poder, no solo económico sino político. Si a eso le sumamos un dólar debilitado, veremos que existen fuertes presiones para generar una industria que haga contrapeso, y parece que los biocombustibles pueden ser una opción lógica. Hay que poner más atención a las propuestas de los candidatos presidenciales en Estados Unidos; ahí se podrá tener una idea de por dónde se enfilarán las estrategias.

10 marzo 2008

¿QUÉ PASA CON LOS PRECIOS?

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Para cifras y mayor análisis visite dentro de poco en la página http://www.ideinvestiga.com/
Desde que se tiene registros estadísticos, no se veía en el mundo un crecimiento tan sostenido de los precios de todos los productos básicos (los famosos commodities). El petróleo, el acero, el cobre, siguen subiendo de precio, pero más preocupante aún, es la subida del trigo, la carne, la leche, el maíz, etc… Hay fuertes desequilibrios en los mercados mundiales, que afectan a los mercados de todo el plantea y por supuesto, también, a Ecuador. “Olvídense del petróleo, las próximas crisis serán por alimentos….”, es una de las frases que más se lee en las revistas y periódicos especializados de todo el Mundo. ¿Es así?


Si uno mira la evolución de los precios de commodities durante los últimos 100 años, se aprecia a simple vista, una clara tendencia a la baja. Por su naturaleza, los productos básicos o en estado bruto, pertenecen a mercados muy competitivos en los que el precio varía constantemente pero casi siempre a la baja. Los empresarios que decidían ingresar en estos mercados sabían a qué atenerse, pues los márgenes de ganancia han sido siempre muy bajos y era poco lo que se podía hacer para cambiar esa realidad porque los commodities son casi idénticos y no se les puede agregar mucho más valor del que ya poseen en su estado natural. Esa fue la realidad del mundo durante los últimos 100 años, con escasos períodos en los que los índices de precios subían en forma momentánea (guerras mundiales, crisis en sectores específicos, etc…).

Con el nuevo milenio vinieron cambios importantes y sostenidos en el precio de los commodities. Para sorpresa de todos, esta vez no parece ser un alza temporal, porque vamos ya ocho años en los que el índice de precios registra crecimientos.

Los últimos meses del 2007, desbordaron cualquier previsión sobre el precio:
El maíz comenzó el año pasado con 160 USD por tonelada métrica (TM) y cerró con 185 USD. No parece demasiado, pero consideremos que en el año 2006 el precio fue de 102 USD/TM; eso es un aumento de 76% en dos años.
El trigo tuvo el año pasado su período de crecimiento más alto de los últimos 50 años, y según registros más antiguos sería el crecimiento anual más alto del último siglo. El año 2007 arrancó con 199 USD/TM y en diciembre ya se habían alcanzado los 369 USD/TM, un crecimiento del 85% en solo un año.
Los precios de los aceites naturales de Soya y de Palma, crecieron entre en los últimos dos años, 113% y 134% respectivamente.

Algo extraño está sucediendo en el mercado mundial de productos naturales comestibles, y la tendencia al alza se está acelerando. Según la revista The Economist, los precios de la comida subieron:
Entre Ene-06 y Ene-07: 15%
Entre Ene-07 y Ene-08: 49%

¿Qué está pasando? Será este el punto de inflexión en la capacidad alimentaria del mundo, que tanto habían temido y anunciado ciertos analistas (algunos de la talla de Malthus, por ejemplo).

El costo de lo "verde": precios altos.

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Hoy por hoy, ninguna reunión familiar estaría completa sin una buena discusión sobre el calentamiento global. A eso sumemos temas más “rebuscados” como los productos orgánicos, la captura de carbono, o los biocombustibles, y tenemos una muestra de qué tan importantes y cotidianos se han vuelto los temas ambientales. Y justamente ahí, está el siguiente sospechoso por el alza mundial de precios de los commodities.

Resulta que, cuando el precio del petróleo se sitúa alrededor de los 70 dólares por barril, los biocombustibles se vuelven rentables en muchos países incluso si tenemos en cuenta solo la incipiente tecnología actual. Entonces, con un petróleo que está cerca de los 100 dólares, el negocio de los biocombustibles se vuelve sumamente atractivo para los inversionistas privados y también para los gobiernos. Y como hay más presión de los ciudadanos por obtener tecnología más limpias y amigables con el ambiente, rápidamente se implementan fábricas alrededor del mundo para transformar alimentos en combustibles (según el país: caña de azúcar, palma o maíz).

Ahí tenemos entonces una explicación al alza de los últimos 2 o 3 años en el precio de los commodities. Para producir etanol o biodiesel, se requiere una gran cantidad de materia orgánica; como no existe suficiente, el precio de la materia prima sube. Al subir el precio, se generan altísimos incentivos para que los agricultores siembren más palma, caña y principalmente maíz; pero para hacer eso deben inevitablemente dejar de sembrar trigo, por ejemplo.

El resultado en los mercados internacionales es que el precio del maíz (y la caña, y palma) sube porque hay una muy fuerte demanda que los utiliza como materia prima, mientras que el precio del trigo también sube, pero porque hay escasez. Dos razones distintas de un aumento de precios generalizado, que genera una avalancha de especulación en otros mercados que no necesariamente están relacionados con los biocombustibles, como la carne y los lácteos.

Hasta aquí, uno podría inclinarse a pensar que los que salen más beneficiados en todo el sistema de producción, son los productores de biocombustibles, y que a ellos les viene muy bien que los precios sean altos porque así obtienen mayor rentabilidad. Pero en este mercado existe una importante ironía (por llamarle de alguna forma); la materia prima natural representa entre el 70% y el 80% del costo total de producción de etanol y biodiesel, por lo tanto, si bien los productores de estos combustibles son los responsables del alza mundial de precios de los commodities, son al mismo tiempo las víctimas. Y entonces, ¿Cuál es la piedra angular de todo esto? El petróleo.

Si el precio del petróleo sigue subiendo, existirán mayores incentivos para producir biocombustibles, y hará que los precios de los alimentos suban, y consecuentemente encarecerá más la producción de etanol y biodiesel. Todo este círculo depende del precio del petróleo, esa es la “señal” que mueve a este mercado.



Entonces, tenemos una preocupante situación, ya que todos queremos un mundo más limpio y un desarrollo sostenible, pero si es a costa de perder nuestra provisión de alimentos, habrá que pensar en un nuevo modelo de producción de biocombustibles… O quizás, el problema no son los biocombustibles y el hecho de utilizar alimentos en el proceso productivo, sino la intervención de agentes externos al mercado (hay subsidios de gobiernos que están generando fuertes presiones en el mercado... pero ese tema lo dejamos para otro análisis).

26 febrero 2008

¿CÓMO ENFRENTAR LOS "2 PAÍSES"?

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Autor: Julio Jose Prado.
Para el IDE-Business School.
Seguimiento al tema de los empresarios de marte...
El año pasado nos encontramos con un fenómeno algo extraño, y como algunos de los lectores recordarán, hemos venido hablando de “dos países” el de los consumidores y el de los empresarios(en la revista Perspectiva del IDE, publiqué varíos artículos sobre el tema): ¿Qué pasará durante el 2008?

Por el lado de las expectativas empresariales, las cosas no pintan mucho mejor que el año pasado. Los gremios se han mostrado abiertamente contrarios a la ley de reforma tributaria, y la confrontación entre ciertos sectores y el Gobierno no bajará de tono. Hay pocas señales que nos indiquen que este año habrá un repunte de las inversiones privadas nacionales (ojo, ni siquiera estamos pensando en las inversiones extranjeras).

Por el lado de los consumidores, la euforia del 2007, no se repetirá con la misma fuerza. Los índices de expectativas de consumo, han ido decreciendo aunque ciertamente se mantienen todavía altos, pero la fuerte caída desde aproximadamente agosto 2007, es una señal de alarma. Y claro, al comenzar el año, las señales que ofrece el mercado no son las más propicias para incentivar el consumo. Los precios de una gran cantidad de productos están creciendo en forma acelerada, y el crecimiento económico fue extremadamente pobre. Es decir, que es muy posible que sigamos viendo una tendencia a la baja en los índices de expectativas de consumo al menos durante el 1er trimestre de 2008. Consecuencia: una menor demanda.

Si bien el análisis anterior es realista y basado en el comportamiento observado el año pasado, tanto de las expectativa de consumo cuanto de los resultados reales de los mercados; el problema de lo que acabamos de decir, es que estamos cayendo en una generalización. Paremos por un momento. Piense en su caso particular su empresa, su sector, su industria. ¿Qué temas específicos pueden afectar el desempeño este año? A continuación, presentamos algunos puntos que debería tener en cuenta para afinar sus proyecciones:

Gasto del Gobierno: Queda muy claro que la filosofía económica del actual Gobierno va por el mayor gasto. En la práctica este año veremos mayores subsidios (o al menos los mismos se mantendrán), aumento de bonos, aumentos de salario básico, y en definitiva, más dinero en la economía. Aunque, no creemos que este sea un mecanismo adecuado en el largo plazo, hay sectores e industrias que se pueden ver altamente beneficiadas durante el 2008. Por ejemplo, la construcción que había perdido dinamismo el año pasado, podría retomar un fuerte impulso durante el 2008 con los créditos hipotecarios. En suma, piense en función de su negocio, cómo puede aprovechar ese flujo adicional de dinero. ¿Puede este Gasto aumentar la inflación? No creemos. La presión sobre los precios no va por el lado del Gasto (incertidumbre y falta de inversión a nivel nacional, y un desequilibrio internacional, son los principales motivos del alza de precios).

Controles de precios: Con mayor desequilibrio como los que ya mencionamos para el año pasado, y con una fuerte presión inflacionaria en productos agrícolas (proveniente del exterior), el Gobierno comenzará en fijar precios en distintos mercados. Esto no debe extrañarnos, aunque sí preocuparnos, pues es parte de misma filosofía: el Gobierno debe tener mayor participación en la economía. ¿Cuales serán los efectos en el mercado? Precios fijos implican menor rentabilidad por el lado de los ingresos, pero lo importante aquí es que Usted se pregunte si esa fijación de precios puede hacer que sus ventas (en cantidad) aumenten, con lo cual logrará compensar sus ingresos totales ¿Cómo saberlo? Si usted está en un mercado en el que la demanda es “elástica”, puede esperar que la fijación de precios genere un ligero aumento de la cantidad demandada. Si su mercado es “inelástico”, la fijación de precios le hará perder dinero; en este caso, es la ley de “supervivencia del más fuerte”; quienes no puedan ajustar sus costos al precio fijado tendrán que salir de ese mercado (si su empresa resiste, es buenas noticias porque habrá menos competidores, para el País estas son malas noticias porque implica desempleo).

Entorno mundial: Si su principal mercado no es el Ecuador, sino la exportación, seguramente lo que más le afecte sea el enfriamiento (algunos ya le llaman “crisis”) de la economía de Estados Unidos. Hay una fuerte contracción de la demanda y el crecimiento económico ha sido muy pobre. Por el lado de las buenas noticias, el dólar se sigue devaluando por lo que en precio las exportaciones del Ecuador se vuelven competitivas, salvo que su principal mercado sea Europa. Con los consumidores a nivel mundial preocupados por el aumentos de precios de la energía, así como de una gran cantidad de alimentos (carne, leche, maíz, trigo, etc…), hacer aumentos de precios en productos de exportación como Camarón, Cacao, Flores, y frutas tropicales, será casi imposible; es más, con seguridad habrá presiones para disminuir los precios. Aquí es donde se complica, para aquellos productos que pueden perder las preferencias arancelarias de ATPDEA este año, pues deberán competir bajo un escenario no muy favorable tanto a nivel externo como interno (que ya explicamos en los dos puntos anteriores).

Hay muchos otros aspectos que Usted puede analizar para tener una mejor idea de los impactos económicos que se generarán este año en su empresa, pero la mayoría serán derivados de los ya mencionados: mayor Gasto, efectos de algunos impuestos, menor demanda nacional y mundial, mayor control del gobierno sobre la economía.

Como en todo tema económico hay ganadores y perdedores. Leer el mercado no es fácil en estas condiciones, y por lo tanto la mejor opción es tener la mayor cantidad de información para no tomar decisiones estratégicas equivocadas (como reducir la producción cuando la demanda está en aumento).

En un ambiente convulsionado como el que tendremos los próximos meses, lo peor es sobre reaccionar negativamente, algunas empresas están pagando los costos de no haber entendido al mercado el año pasado. Habrá que afinar nuestros sentidos…

22 febrero 2008

EMPRESARIOS DE MARTE CONSUMIDORES DE VENUS

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Julio Jose Prado
PUBLICADO EN LA REVISTA PERSPECTIVA
IDE-BUSINESS SCHOOL



Buena parte de los empresarios del Ecuador, no entienden a los consumidores, y viceversa. ¿No lo cree? Veamos unos números.

En el 1er trimestre del año 2007, el IDE realizó una encuesta entre más de 200 gerentes y directores de importantes (y grandes) empresas del Ecuador, casi el 60% de ellos dijo que creían que el país estaría económicamente “peor” el próximo año (las otras posibilidades eran “igual” o “mejor”). Repetimos el ejercicio con varios grupos de empresarios a lo largo del año, y las respuestas fueron muy similares. Por otro lado, los consumidores (la gente en la calle), en encuestas mensuales de Informe Confidencial realizadas en Quito y Guayaquil, decían en un 60% que consideraban que la economía del país estaría “mejor” el próximo año. ¿Cómo es posible obtener respuestas tan diferentes? Indudablemente hay un distanciamiento entre las empresas y sus mercados.

Uno de los efectos de estas visiones tan distintas sobre el futuro de la economía, es que durante los primeros meses del año, los empresarios se mostraron muy cautos (quizás justificado), mientras que los consumidores mantenían un empuje “inesperado” en la mayoría de mercados. Esta situación, era lógicamente insostenible en el corto plazo, porque tanto empresarios como consumidores, forman parte de la misma economía (en algún punto todos somos oferta y todos somos demanda). Lo que hubo, fue una contracción de la oferta cuando la demanda estaba todavía al alza, y como resultado hubo un desequilibrio en ciertos mercados… (desequilibrios que ya se han sentido parcialmente a través de aumentos de precio o reducciones del dinamismo). ¿Cuáles son los motivos?

Por un lado, indudablemente está el tema de la incertidumbre política generada durante los primeros meses; con el Gobierno, que anunció un cambio de esquema económico, y una Asamblea cuyos objetivos, alcances y límites, nos estaban claros, y ahora entrado ya el año 2008, todavía no hay un enfoque que pueda fácilmente ser descifrado. Esto ha generado nerviosismo en los empresarios que temen que el cambio anunciado por el Gobierno genere inestabilidad económica. O que incluso derive en actitudes reñidas con la propiedad privada.

Por otro lado, las empresas parecen haber perdido el “feeling”. Los mercados, durante buena parte del año, se comportaron en forma diferente a como algunos directivos de empresas esperaban. Un altísimo optimismo contrastó con percepciones sombrías. Una intención de reducir las inversiones contrastó con las ganas de seguir consumiendo. ¿Cómo es posible llevar a cabo una estrategia empresarial coherente y eficiente, bajo estas condiciones? Es muy difícil, por eso es que hacen falta -al menos- dos cosas.

Primero, el Gobierno debe comenzar a dar señales que puedan ser interpretadas en forma adecuada y positiva, por todos los sectores de la sociedad. Es necesario un discurso conciliador frente al sector empresarial, ya que sería nefasto que volvamos a la época en la que la empresa privada era vista como la culpable de todos los males de la economía. Hasta ahora la agenda oficial se ha enfocado en lo social y político, lo que está muy bien, pero no se puede olvidar a las empresas, o tener un discurso de confrontación frente a ellas.

Segundo, y muy importante. Las empresas deben entender que el Ecuador no es el mismo que hace siete años. No es tan siquiera el mismo de hace dos años. Los ecuatorianos, se han vuelto más informados, más demandantes, y tienen una terrible ansiedad de ver cambios rápidos en varios aspectos. Y las empresas no pueden mantenerse ajenas a esta realidad que vive el País. Ahí entra por ejemplo el tema de la Responsabilidad Social, que debe ir mucho más allá de una moda…

Los partidos políticos tradicionales no entendieron con suficiente rapidez lo que la gente pedía, y se desconectaron de la realidad. Cuidado vaya a suceder lo mismo con algunas empresas, que basan sus estrategias en lo que la directiva “cree”, y no en base a lo que “gritan” los mercados.

Por supuesto, es muy difícil “oír” lo que dicen los mercados cuando existen tantas distorsiones generadas por la convulsión política. Y precisamente por eso hay que hacer el esfuerzo de crear mayores vínculos entre el Gobierno, consumidores y empresa. Una comunicación de dos vías no es suficiente, hacen falta los tres componentes en una estrategia de desarrollo de largo plazo.

Finalmente, estimado lector, hágase la siguiente pregunta. En las pasadas elecciones para Asambleístas, ¿Cuántos de los candidatos a la Asamblea por los que Usted votó, fueron elegidos? …Sea cual sea su respuesta, ahí tiene una medida de lo mucho que ha cambiado el País.